26 May 2008
El Autocuidado: Clave Del Equilibrio Emocional Para El Abordaje De La Violencia Doméstica E Intrafamiliar

Emociones Primarias y Secundarias: lo bueno para rescatar y lo malo para suprimir

Según el psicólogo Walter Riso las emociones primarias son aquellas con las que nacemos. Son naturales, no aprendidas, cumplen una función adaptativa, son de corta duración y se agotan a sí mismas.

Solamente duran lo indispensable para cumplir su misión: dolor, tristeza, ira, alegría son algunas de las más importantes. Ellas forman parte de la persona y cumplen un papel vital para que podamos sobrevivir y adaptarnos al mundo.

Si se reprimen continuamente y se interrumpen con frecuencia, afectan gravemente la salud física y mental. Hay que convivir con todas, integrarlas a nuestra vida y aprender de su funcionamiento. La sabiduría natural se expresa a través de ellas.

Las emociones secundarias son aprendidas, mentales y aunque algunas de ellas, bien administradas, puedan llegar a ser útiles, no parecen cumplir una función biológica de adaptación.

Son defensivas o manifestaciones de un problema no resuelto, y casi siempre implican un debilitamiento del yo: sufrimiento, ansiedad, depresión, ira y negación-apego son algunas de las más significativas. A diferencia de las primarias, no se agotan a sí mismas y pueden permanecer por años o toda la vida. Si las dejamos actuar libremente y no las controlamos o eliminamos, nos enfermamos.

Hay que tratar de reducirlas al máximo o quitarlas de nuestra vida y aprender de ellas lo que podamos. Son expresiones de la mente. Se consideran prolongaciones mentales de las emociones primarias.

EMOCIONES PRIMARIAS EMOCIONES SECUNDARIAS
Dolor: es la información corporal que nos permite saber cuándo un órgano anda mal, para que sea reparado o defendido. Sufrimiento: es la interpretación mental de un hecho que afecta una necesidad psicológica no satisfecha. Es el termómetro del alma.
Miedo: encargado de protegernos ante el peligro real. Ansiedad: reacción de miedo anticipada del cuerpo ante algo que puede provocar riesgos.
Tristeza: permite desactivar el organismo para que luego se recupere. Depresión: reacción autodestructiva que anula y aniquila por completo. Hay una tendencia al desamor personal y baja autoestima.
Ira: principal fuerza interior para vencer obstáculos. Rencor/resentimiento/agresión: es la ira acumulada, guardada y convertida en mecanismo para dañar a otros/as.
Alegría: es la emoción primaria más importante que aporta grandes beneficios al organismo. Es la sanación natural que se nos ofrece a manos llenas. Apego: incapacidad de renunciar al deseo y al placer que obtenemos de algo o de alguien. La mente se niega a abandonar la sensación placentera y se empecina en obtenerla una y otra vez.

Entender la relación existente entre lo que sentimos, pensamos y manifestamos a través de nuestro cuerpo es fundamental para encontrar la respuesta a nuestros problemas de salud. Sobre todo porque es responsabilidad de cada una de nosotras crear el bienestar o el malestar en nuestras vidas.

Dar este primer paso significa iniciar el camino para la recuperación del alma y del cuerpo, guiarnos a través de senderos de sanación, que nos permita en primer lugar sanar nuestras propias heridas para luego ayudar a otros y otras a sanar las propias.

 

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